Marzo 30, 2009

Sonó el despertador. No sé por qué supuse que eran las 7.30. Estaba en la cama, en calzoncillos y debí haberlo pasado muy bien esa noche puesto que estaban empapados. Me levanto. Me preparo café, no sin antes darme una buena ducha. Me enfundo el mono que tras la fiesta de anoche se encuentra debajo de botellas de whiskey, papel de fumar y papel higiénico (confirmamos que esa noche la pasé solo, o al menos la última parte)

Son las 8 en punto. Bajo al meeting point donde he quedado con el resto. Soy el primero en aparecer. Tras unos minutos en los que me siento a intentar recordar la noche anterior y pido un gelocatil a la camarera, que por cierto tiene un precioso culito, empiezan a bajar el resto. Por sus rostros la noche la han debido pasar parecida a la mía, al menos a la cantidad de alcohol ingerida ya que sus rostros están completamente desencajados.

El primero en llegar es el R.E.P.S. que no puede ni tan siquiera articular palabra. Se sienta a mi lado sin decir nada, no hace falta, con esa mirada me lo dice todo. La noche debió de ser muy destroyer. Tras él aparece GONCHI, el muy cabrón llega silbando y fresco como una lechuga. Me parece que éste ha dormido como un bebé. De hecho, de lo fresco que está, jode, ya que empieza con los clásicos…”¿qué, mucha resaca? Bueno, ya estamos todos. Dejamos las llaves de las habitaciones, cogemos el coche y nos vamos a las pistas.

Aún no he contado qué hacemos aquí tres colgados y cómo surgió la idea de hacer este viaje. Pues bien, el sábado pasado, o sea, antes de ayer, salimos a dar una vuelta los tres, tomar algo, conocer alguna lumi, tomarla el pelo, intentar acostarnos con alguna otra y pa´casa. Bueno, pues en una ronda de chupitos invitados por la camarera del santa fé (Dios bendiga ese cuerpo!!!) alguno de los tres, no recuerdo quién dijo: “ y si vamos a esquiar mañana? Road trip!!!!” y claro en ese momento dices que sí a eso y también a tirarte sin paracaídas si te lo proponen. Lo que ocurre que a la mañana siguiente con mi gran resaca oigo una gran pitada abajo además de tener unas 12 llamadas perdidas a mi móvil, así que me asomo a la ventana de muy mala ostia y veo al gonchi con el portaesquís y su furgo preparada para viajar donde la manden. Así que, tras cagarme en toda su familia cojo mis bártulos (gafas, guantes, mono, skis, botas,….mierda!!! las gafas de ventisca, casi las olvido. Y todas las cosas necesarias para un viaje a esquiar….)

La misma operación con el reps sólo que no sólo se acordó de nuestra familia él, sino toda la comunidad de vecinos, pero bueno, tras una larga espera nos pusimos rumbo a….ni idea!!

Primera parada a desayunar en un área de servicio de la s-40. aquí hacemos un brainstorming para decidir dónde ir. Sacamos el portátil y miramos cómo andan de nieve en todas las pistas de Europa, tras un largo divagar y dos cafés entre pecho y espalda, decidimos irnos a Avoriaz, una enorme estación al norte de Suiza que nos garantiza según los pronósticos nieve virgen en casi su totalidad de superficie esquiable. Además, claro está, de un fiestón del copón, así que sin más dilación nos ponemos rumbo a Suiza.

El viaje transcurre tranquilo, sin mucho tráfico y cada tres horas nos turnamos para conducir, el resto mientras duermen como marmotas. Hacemos unas cuantas paradas para despejarnos y comer algo y alrededor de las once de la noche llegamos al hotel en el que durante el trayecto habíamos reservado tres lujosísimas habitaciones.

Lo primero que hicimos nada más llegar fue una buena ducha y lo segundo ir a cenar al restaurante del hotel. Para mi sorpresa había una pequeña fiesta montada en el lobby del hotel con motivo del campeonato de saltos de ski que se celebraba allí esa misma semana. Nos sentamos a cenar en una pequeña mesa alejada del tumulto y tras decidir lo que queremos tomar aparece una preciosidad de chica de rasgos escandinavos a invitarnos tras la cena a una fiesta privada en la última planta del hotel. Supusimos que si tan rápido nos invitaban era porque debía estar lleno de viejales y querrían que le diéramos un toque juvenil a aquel guateque. Por supuesto, aceptamos con mucho gusto la invitación. Por la historia.

Subimos a la planta 85, un precioso ático con vistas a las pistas


Una respuesta para “”

  1. Dori escribió

    Bueno bueno, tú ganas de viajar pocas verdad?? jajaja vaya aventura. Tiene parte real y parte imaginaria, me supongo..
    Al final no fui a cirugía (me cagué) así q para Vila Real u otro momento mejor.
    Por cierto, vaya pijos! con portátil y toda la pesca.
    Anda, voy a ver si marcho a la biblioteca a hacer algo q tengo parcial después de semana santa….
    Besotes!!!!

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