Era como si alguien me hubiera partido el corazón por la mitad.
Hasta mi polla estaba de acuerdo. Y eso no era propio de ella. Por regla general (exceptuando el episodio de Ella Trent), tanto si llueve como si luce el sol, la constitución de mi polla es inexpugnable. No la creía capaz de defraudarme de aquella manera. Sin embargo, allí estaba, hundida entre mis piernas como una criatura en estado de hibernación. Si hubiera podido hablar, sospecho que nuestra conversación se habría desarrollado más o menos de la manera siguiente:
Jack: Qué te pasa?
Polla: No me pasa nada. Ahí está lo malo.
Jack: Lo malo?
Polla: Exctamente.
Jack: Te sientes con ánimos para hablar de ello?
Polla: Yo no me siento con ánimos para hablar de nada. Sólo me siento entumecida.
Jack: Supongo que estás hablando de Amy, no?
Polla: Bueno, no querrás que esté hablando de McCullen, verdad? Sólo faltaría que lo hiciera después de la birria de mamada que me hizo.
Jack: Ni siquiera la recuerdo. Tan mala fue?
Polla: Digámoslo así, Jack: como mamada fue una mierda…y me quedo muy corta. Allí estaba yo preparándome psíquicamente para una polución nocturna sensacional. Tenía todas las características de un clásico. Tú y yo en medio de aquella sauna, rodeados de vapor por todas partes, y entra Amy vestida con su uniforme de colegiala…
Jack: Su uniforme de colegiala? Ni siquiera sé cómo es su uniforme de colegiala.
Polla: Es una licencia literaria, Jack. Dame una oportunidad.
Jack: Comprendo. Qué ocurrió a continuación?
Polla: Aparece la maldita McCullen. Entra con paso decidido y, sin pedir permiso siquiera, aparta a Amy y asume todo el protagonismo.
Jack: No suena tan malo. Como fantasía, quiero decir.
Polla: Ya, bien se ve todo lo que sabes. Créeme, Jack, soy una profesional, y no tiene demasiada gracia conducir un Mini cuando estás acostumbrado a un Rolls-Royce. Pero a pesar de todo me las arreglé bastante bien. Bueno, me dije, procuremos sacar de lo malo lo mejor. Pero ni hablar, tú tampoco estabas dispuesto a eso. No estabas preparado para que yo hiciera el primo con la chica equivovocada. Tú querías otra cosa mejor. Justo cuando la situación estaba empezando a mejorar un poco, te retiraste. ¡Te retiraste, Jack! Y eso es resimplemente repugnante. Eso es propio de… un aficionado.
Jack: Lo siento,. Polla. No permitiré que vuelva a ocurrir. Podemos ser simplemente buenos amigos como en los viejos tiempos?
Polla: Los viejos tiempos. Ah, sí, ya los recuerdo. Tú, yo, el frasco de aceite infantil y un ejemplar del Hustler. Sin olvidar, naturalmente, las ocasionales aventuras de una noche con que me solías obsequiar. Una rápida zambullida en un paraíso en tres dimensiones, que a la mañana siguiente me era abarratado una vez más. Unos días efectivamente sensacionales. Pero aún así, perdóname que no empiece a brincar arriba y abajo ante semejante perspectiva.
Jack: Ya te he dicho que lo siento.
Polla: Lo sé, lo sé. Lo que ocurre es que la echo de menos, Jack. Encajaba muy bien, sabes? Notaba que era apropiada.
Por una vez en mi vida tuve que reconocer que mi polla me había ganado la partida.
FINALMENTE JUNTOS


Increible, así q este es el tipo de conversaciones q mantiene un varón con su miembro viril, jajaja. Ha estado entretenido. De dónde lo sacaste? o es de cosecha propia? no sé q me aterra más xd. Un besote y suerte para los exámenes!!
Sabes q fuiste la primera persona q ví al llegar a Torre??
q ganas!!!!
me quemé ayer en la “praia”
mañana ya marcho a África
Q basura de comentario, no??